Relato 4.- “La belleza está en el interior”. Autora: Mª José Sánchez Morilla

Me he criado con películas protagonizadas en su mayoría por princesas:  La Bella y la Bestia, Cenicienta, Blancanieves, La Sirenita… Siempre he querido ser una princesa.

Recuerdo que me ponía vestidos pomposos y me colocaba una corona. Toda la familia y amigos, en los cumpleaños, me regalaban juguetes relacionadas con princesas. Era una niña feliz. Mi historia es la historia de miles de niñas que siempre han querido ser princesas.

“Érase una vez una niña a la que le encantaba pasarse las horas jugando con una varita mágica y una corona. Le encantaba leer, ver películas, vestir con vestidos de las mejores telas y ponerse unos zapatos de cristal. Era una chica ingenua y de buen corazón. Pura inocencia.

En casa siempre le inculcaban que debía ayudar a todas las personas que lo necesitasen.  Además su madre siempre le decía que algún día llegaría un príncipe que colmaría su vida de felicidad. Ella así lo creía y se pasaba las horas intentando ser mejor,  cultivando su mente y su cuerpo para que cuando fuese mayor todos estuvieran orgullosos de ella.

Así, se empeñaba en leer todo lo que en sus manos caía, eso le haría más sabia. Se obligaba a mantener una dieta sana y equilibrada, para estar siempre en forma, guapa y apetecible, hacía deporte todos los días para que su cuerpo se mantuviese en línea… Al principio apenas le costaba trabajo pero conforme los años iban pasando las exigencias de la sociedad le hacían obsesionarse más y más con su imagen corporal…

Pasaban los años, y la niña se iba haciendo mayor, pero el príncipe nunca llegaba, había muchos chicos pero ninguno le hacía sentirse especial. Ella no entendía por qué, si hacía todo lo posible por estar siempre guapa y bien, por recabar mucha información para tener temas de conversación… ¿Porqué su príncipe no llegaba? ¿Sería que el grano que le había salido en la cara debido a su pubertad los espantaba? ¿Sería que se había convertido en una sabionda y ya a nadie le gustaba hablar con ella porque no le podían seguir la conversación? ¿Sería que sus caderas se habían ensanchado y ya no parecía tan en forma cómo antes? ¿Sería que estaba demasiado gorda? ¿O demasiado flaca? ¿O que era demasiado baja? ¿O demasiado alta? …

Se hacía más y más mayor y, la chica que ya era una mujer, veía como sus compañeras que se habían criado con ella tenían pareja e incluso algunas comenzaban a tener hijos. El tiempo había pasado. Pero ahora la chica que un día soñaba con ser princesa comprendió que la felicidad completa no está en que un día llegue tu príncipe y te haga la mujer más feliz del mundo, si no en ser la más feliz con tu propio mundo. Comprendió que no todas las personas tienen los mismos intereses, ni evolucionan igual, cada cual lleva su ritmo de aprendizaje y crecimiento personal. Que la vida a todos nos da oportunidades distintas y que cada cual escogerá aquello que le acerque más a su felicidad. Y sobre todo aprendió que no hay persona igual en el mundo, que todos somos únicos, diferentes e irrepetibles y que por lo tanto no hay cuerpo ideal, forma ideal o imagen ideal. Cada cual, con su imagen, es la persona más bella del mundo porque no hay nadie como tú”. 

Miles de mujeres, y también hombres, viven atrapados en unos cánones de belleza absurdos y que además, dependiendo de los ritmos que marque la sociedad, cambian de un momento a otro. Espero que este breve relato nos ayude a reflexionar acerca de cuánto de importante es hacer que cada persona, hombre o mujer, sea y se sienta especial, se sienta príncipe o princesa.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s